En cualquier tiempo, en cualquier lugar hubo algún maestro de escuela que…..

Hace algunos días leí un artículo en el que se habla sobre Albert Camus, premio Nobel de Literatura en 1957 y la importancia que tuvo su profesor de primaria en el exitoso recorrido profesional que tuvo este gran novelista, ensayista, dramaturgo y filósofo francés.

Cuando ganó el premio Nobel de Literatura, Albert Camus decidió dedicar su discurso a una persona que sin duda alguna marcó su vida, pues de otra manera no lo habría nombrado en tan importante momento de su vida, y es que pocas veces nos acordamos de nuestros maestros de primaria a no ser de que hayan sido especiales, diferentes y que indirectamente hayan marcado el rumbo de nuestras vidas de manera que jamás hubiéramos podido imaginar.

La historia de este premio Nobel puede parecernos muy lejana, pero realmente no lo es tanto ya que debemos tener en cuenta que los docentes enseñan al futuro de un país los valores de la vida necesarios para que sean buenos ciudadanos, y ese futuro son los próximos senadores, presidentes o dueños de multinacionales, los próximos escritores de novelas o los próximos taxistas de una gran ciudad como por ejemplo Madrid o Barcelona.

Y es que todavía no hemos sido conscientes del papel tan importante que tiene el profesor en la vida de los alumnos, gracias a la acción del profesor de Camus de llevarlo a la ciudad a presentar el examen o de convencer a su familia para que estudiara fue que él llegó a ser quien era, fue la intuición del profesor Germain el motor para desvivirse por este chico de madre sordomuda.

Los maestros tienen en sus manos el futuro de muchas personas y deben hacer caso a su intuición y ayudar al máximo a sus alumnos, no solo en cuanto a contenidos sino también en sus vidas.
El maestro no debe ser un agente externo que influye en los niños a nivel académico porque el maestro tiene el poder de actuar en el interior del alumno que piensa que no sirve para nada, que piensa que como su entorno familiar es desfavorable él terminara haciendo cualquier cosa para ganarse la vida menos aquello que le apasiona, el maestro tiene ese poder y posee esa magia para hacer que los niños vuelvan a creer en ellos mismos y en sus sueños.

Quizás hemos sentido que a los maestros les han cortado las alas obligándolos a volar sólo sobre los aspectos académicos, pero es imposible no percibir el talento de aquellos niños y niñas que desde los primeros cursos muestran habilidades y talentos, es imposible no sentir que se tiene la responsabilidad de hacer las cosas bien y de ir mucho más allá para que esos alumnos-as, en los que quizás nadie cree, lleguen muy alto.

Es importante saber que los maestros deben aprovechar la oportunidad que tienen al pasar 6 (o mas) horas al día con los niños-as en un aula para influir en ellos de manera positiva y para enseñarles el abanico de posibilidades que tienen delante de ellos y acompañarlos en el camino que eligen desde pequeños.

Los pequeños y grandes gestos quedarán para siempre marcados en el alumnado que tendremos en clase algún día y no podemos permanecer indiferentes ante sus necesidades, sus deseos y sus dones y talentos.
Como futura maestra soy consciente que puedo dejar huella, huellas de esas que apenas viene una ola se borran o de las que tardan mucho más en desaparecer, mi deseo es poder dejar huellas profundas en mis futuros alumnos y ser una pequeña parte de su futuro, ser quien les ayude a tomar las decisiones que marcarán su vida profesional y sobre todo hacer todo lo que esté en mis manos para formar no solo profesionales sino personas con la capacidad de afrontar los éxitos de la vida así como los fracasos.

t

Sin duda alguna el profesor Germain es un gran ejemplo de buen profesor que ayudó a un alumno por el que nadie apostaba nada.
Debemos ser ese-a profesor-a Germain que los niños se encuentren cuando lleguen al aula, que ellos sientan seguridad de que no solo vamos a enseñarles contenidos teóricos sino que también les enseñaremos que el futuro es de ellos y que ellos tienen el poder para transformar sus vidas.

Por último me gustaría recalcar una frase de este artículo que me ha gustado mucho y que creo que deberíamos reflexionar en ella para que el día de mañana hagamos lo mismo con nuestros alumnos:

“En cualquier tiempo, en cualquier lugar hubo algún maestro de escuela que un día puso la mano en el hombro de ese niño e hizo todo lo posible para que su talento no se desperdiciara”

Manuel Vicent.

E.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s